lunes, 7 de febrero de 2011

Figura de Muñeca

Esta historia la escribió Janeth Solórzano  para el periódico La Voz, la leí y me pareció full interesante, tiene una gran moraleja y la quiero compartir con ustedes…
Figura de Muñeca
De Indira Martínez pocos saben. Era una mujer que a pulso de trabajo sale adelante y tiene sueños. Durante 23 años vivió así, y sin pena ni gloria fue y vino a donde quiso, esperando eso que muchas de nosotras soñamos cuando nos toca la pubertad: la llegada del príncipe azul.
El día que va por el examen médico su cabello está recogido en una cola y aunque tiene algo de hambre, prefiere salir de eso de una vez, ¡debe ser un retraso simplemente!”. Con el sobre en la mano y el resultado en letras mayúsculas y resaltado, las lágrimas no se contienen, tiembla y se acongoja, está en el último asiento del autobús. Cualquiera puede pensar que Indira está triste por algún noviecito, o porque le rasparon el examen de la universidad. Ninguno se imagina lo que siente, está demasiado aturdida.
Para bajar del carro hace un esfuerzo y toma el bolso tejido en una de sus manos, mientras que con la otra mano sube la pretina del pantalón que le molesta y  arruga un poco el sobre. Las llamadas a las amigas que pueden ayudarla no funcionan, ninguna se va a echar la tremenda responsabilidad de ayudarla en lo de un aborto, pero Indira sigue intentando.
Solamente ella sabe que su cuerpo está cambiando y que el pantalón verde que tanto le gusta, ya no causa la misma sensación en su cuerpo, ahora está llenando las caderas y los glúteos. Indira quiere llorar todo el tiempo. Por la familia no se preocupa, ella es andina y se vino a Guarenas cualquier día de mayo, dejó a la tía y le aseguró que iba a estar bien, pero ahora ya no es así, y se acuerda de repente que su mamá murió cuando ella tenía 9 años.
Sergio, el padre de la criatura, no sabe nada ¡y no se va enterar! Va a ser rapidito y la mujer de la puerta de la clínica le dijo que cuando despertara no le iba a doler nada, solamente iba a tener a tener un mareo y después se iba para su casa. El día de la operación a Indira le sobrevino un desmayo, pero al final aguantó la presión y entró a la sala. Ella estaba tan fría como el cuarto donde le practicaban el “legrado”.
El doctor le dijo de lo más huraño, sin lástima ni atención alguna: “es un legrado si lo quieres llamara así, ¡total!, el embrión no tiene ni siquiera ocho semanas… tú sabrás…” y después se puso los guantes, los mismos que había entalcado sin ninguna pulcritud. La mano en la vagina resultaba tan humillante que Indira cerró los ojos. No le dolía tanto, más bien se sentía humillada, era una especie de “abuso permitido”. La secretaria con cara de religiosa frente a un patíbulo, le cobró la cifra antes de entrar y le pidió un teléfono donde avisar, “¡por si acaso!”, pero Indira seguía sin amedrentarse, y pensaba en el reposo posterior.
Desde la operación más nunca la chiquitica, con cuerpo de muñequita de porcelana y ademanes de coqueta, pudo reír a carcajada. Han transcurrido 16 años desde la operación, esa misma Indira Martínez quedó seca por dentro. Nunca pudo concebir nuevamente y terminó separada de Sergio, vive sola en una casa donde intenta ternerle paciencia a dos gatos que se compró, y que no llenan sus ansias de amor. Indira se fastidia de las relaciones enseguida, ya a sus 39 años de edad sigue manteniendo la impresionante figurita de muñeca de porcelana y piensa en tener lo que quiere, pero nunca sabrá lo divino que es vivir por alguien, recibir el beso de un hijo, escuchar un “te quiero mamá” y que a uno lo abracen con la misma fuerza de la necesidad, el candor y la pureza de un ángel.
 Nota de Thairis Martínez: chicas y chicos sean responsables al momento de establecer una relación sexual, cuídense hay muchos métodos anticonceptivos. si no se cuidan y la chica queda embarazada asuman sus consecuencias, porque como creyeron tener la responsabilidad de tener relaciones sexuales tengan la responsabilidad de asumir sus consecuencias… no apliquen el aborto porque desde que el embrión se está empezando a forma en el vientre, todo lo que les hagan eso ellos lo sienten.


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